El proyecto de hidrógeno verde de HIF Global, con una inversión de 6.000 millones de dólares, se perfila como una de las mayores en la historia de Uruguay, aunque enfrenta desafíos ambientales y políticos.
Uno de los proyectos más prometedores en el sector energético de Uruguay es el de HIF Global, que planea una inversión de 6.000 millones de dólares para desarrollar hidrógeno verde. Sin embargo, esta iniciativa ha generado controversias, especialmente debido a los reclamos ambientales por parte de la Intendencia de Paysandú. En un año marcado por la incertidumbre política debido a las elecciones, estos proyectos a largo plazo enfrentan obstáculos adicionales.
La firma del memorándum de entendimiento con HIF Global provocó tensiones dentro del gobierno uruguayo, con el Partido Colorado solicitando informes sobre el acuerdo, lo que ha añadido más presión al proceso. El Ministerio de Ambiente ha impuesto estrictas obligaciones a HIF Global antes de permitir la construcción de su planta. A pesar de estos desafíos, el presidente de la Asociación Uruguaya de Energía Renovable (AUDER), Marcelo Mula, expresó optimismo sobre el avance del proyecto, afirmando que HIF Global está en busca de compradores para su combustible.
Durante el Congreso Mundial de la Energía en Rotterdam, la gerenta general de HIF, Clara Bowman, aseguró que el proyecto avanza con firmeza. Mula destacó la necesidad de que Uruguay se presente como un destino listo para recibir inversiones con normativas claras y vigentes, enfatizando que el país está casi listo para empezar la producción. Este avance es crucial para atraer y asegurar a los inversores internacionales sobre la viabilidad y el futuro del proyecto en Uruguay.
A finales de mayo, la Intendencia de Paysandú declaró que la aprobación de la planta de HIF Global por parte del Ministerio de Ambiente aún estaba lejos. No obstante, el secretario general de la Intendencia, Fermín Farinha, subrayó la importancia de cumplir con todas las normativas necesarias, incluyendo la modificación del Plan Territorial para permitir la construcción y operación de la planta química de eFuels. Aunque los avances son lentos, la administración local y nacional están trabajando en conjunto para cumplir con las regulaciones y asegurar la concreción de esta significativa inversión.
En resumen, a pesar de los desafíos políticos y ambientales, Uruguay espera con expectativa la realización de uno de los mayores proyectos de inversión en su historia, que podría posicionar al país como un líder en la producción de hidrógeno verde.





